(Últimamente mi yo-blogger se encuentra secuestrado y cloroformizado por mi yo-lector-de-poesía y mi yo-filólogo. Bueno, ya saben, como en las mafias mejor organizadas, cada uno se ocupa de una parte del trabajo: en un primer momento pensaron que martillazo en la nuca o piano de cola sutilmente soltado desde el quinto cuando saliera a comprar el pan, al fin y al cabo el cloroformo vale una pasta, pero estás loco, el chico tiene un blog desde hace años, cómo vamos a. En tanto corta o no las cuerdecitas con una esquirla de cristal del plato de la cena, se asfixia o no con la mordaza, alguno de los otros Mr. se ocupará del blog. Nada original, pero puede valer para pasar el tiempo, tic tac, miguitas, hojas secas, cuelguen el impermeable junto al cubo del carbón mientras enciendo la estufa. ¿Ruidos en el sótano? No, sólo el viento. ¿Un café?).
Trátase, oh amigos, de pameos que, en una presentación ideal, deberían fraccionarse en páginas sueltas; el lector podría así barajarlos para que el azar urdiera las muchas metamorfosis posibles de los textos. (...) De ningún modo busco un orden que privilegie una lectura lineal, incluso lamento ciertas secuencias que hubieran podido ser más bellas, pero se trata precisamente de que el lector las encuentre si tiene ganas de jugar. El primer golpe de dados ha sido el mío y soy el lector inicial de una secuencia dentro de tantas otras posibles. Liviana sensualidad de una combinatoria que mima los juegos del amor, a veces en el texto y siempre en las variaciones de los bloques semánticos, versos o estrofas. Todo lector que entra en el poema tal como lo verá aquí lo está poseyendo por primera vez; los nuevos juegos se cumplirán después en lo ya conocido, buscarán zonas y posiciones aún ignoradas, avanzarán en la infinita novedad erótica como los cuerpos y las inteligencias. Y al igual que en el amor, la fatiga llegará poco a poco para separar los ojos del poema así como separa los cuerpos de la pareja saciada. Si matemáticamente la posibilidad de diferentes lecturas es elevadísima, nadie las agotará porque sería monótono: la memoria se vuelve la antagonista de todo placer demasiado recurrente.
Espejo roto
RECINTOS
DE OLVIDO
CON FLORES
CON CADENAS
JUEGOS
ESPEJISMOS
RITUALES
DISTANTES
DE LUJO
INÚTILES
Julio Cortázar
Salvo el crepúsculo.